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La nieve de infancia desconocida
Compañera y amiga de viajes
La sangre que remece tenue
Cada segundo sin coraje
Es mi presente y ahora
Ciudad enferma que no descansa
Lo bajo que he sido nunca
El desmotivo y sus semejanzas
La mezcolanza rara de sueños
Lo correcto, lo perfecto, la nada
La iglesia y el vino añejo
Mis ojos que al mar no alcanzan
Descansan al viento y cantan
Raptan por un momento el cielo
Rescatan el negro traicionero
Salpicado de moscas blancas
Pululando el alto en vuelos
Esperando el fin certero
Y el banquete que sigue siempre
A la muerte después del alba.


